Pedid y se os dará, buscad y encontrareis, llamad y se os abrirá. Parece tan sencillo: el conocimiento, la verdad y las puertas de templo abiertas. Todo se concede al pedir, buscar y llamar. ¿Así de fácil?
Hay que considerar que pedir hace falta humildad, lo que puede no ser fácil en una actualidad social dominada por competencias y competitividades. Pedir implica antes reconocer carencias y necesidades, imperfección.
Pero cuando se pide lo que se reconoce faltante justo es tener plena conciencias de merecerlo y no obedecer a caprichos u arrebatos. Reconocer el merecimiento también puede complicarse, sobre todo porque la carencia y la negación que se observa a diario en el mundo nos pueden hacer pensar que nada merecemos.
¿Por qué reconocer que necesitamos y merecemos la luz del conocimiento, porqué osamos pedirla?, ¿Seremos capaces de enfrentar la imperfección, de reconocer la ignorancia, de aspirar a la libertad interior?
Por otra parte, buscar implica voluntad, esfuerzo, no simplemente reflexiones por profundas y elaboradas que sean. Buscar la verdad, el argumento irrefutable que dé con la certeza de la razón sobre los asuntos humanos, debe ser una tarea interminable, pues la verdad debe considerase siempre provisional, de lo contrario el diálogo interno se detendría hasta volverse estéril y quizá al paso del tiempo lo que fue verdad se vuelva mentira sin que podamos percibirlo.
Ante nuestro llamado se abren las puertas del universo, el cosmos representado en un templo material al que entramos para trabajar permanentemente en su perfección, tal como debemos hacerlo con nuestro universo interior. ¿Es el mundo material producto de lo que pensamos, queremos y deseamos?
Pedir buscar y llamar. ¿Si para todo esto debemos acudir a nosotros mismos, quién dará, dónde se encontrará, qué puertas se abrirán y quién franqueará nuestro paso?
Las preguntas se desbordan hacia dentro nuestro y ahí deben encontrar sus respuestas. Nuestros esfuerzos deben ser dobles pues no sólo debemos formular preguntas y hacer pedidos si no que debemos generar respuestas y ejecutar acciones. Nosotros debemos finalmente abrir las puertas de nuestro templo interior para hallar luz y verdad.
Quizá, después de todo, no sea tan fácil.
Fraternalmente
Q\ H\ ANG.
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