jueves, 17 de noviembre de 2011

Pedid y se os dará

Pedid y se os dará, buscad y encontrareis, llamad y se os abrirá. Parece tan sencillo: el conocimiento, la verdad y las puertas de templo abiertas. Todo se concede al pedir, buscar y llamar. ¿Así de fácil?
            Hay que considerar que pedir hace falta humildad, lo que puede no ser fácil en una actualidad social dominada por competencias y competitividades. Pedir implica antes reconocer carencias y necesidades, imperfección.
Pero cuando se pide lo que se reconoce faltante justo es tener plena conciencias de merecerlo y no obedecer a caprichos u arrebatos. Reconocer el merecimiento también puede complicarse, sobre todo porque la carencia y la negación que se observa a diario en el mundo nos pueden hacer pensar que nada merecemos.
¿Por qué reconocer que necesitamos y merecemos la luz del conocimiento, porqué osamos pedirla?, ¿Seremos capaces de enfrentar la imperfección, de reconocer la ignorancia, de aspirar a la libertad interior?
Por otra parte, buscar implica voluntad, esfuerzo,  no simplemente reflexiones por  profundas y elaboradas que sean. Buscar la verdad, el argumento irrefutable que dé con la certeza de la razón sobre los asuntos humanos, debe ser una tarea interminable, pues la verdad debe considerase siempre provisional, de lo contrario el diálogo interno se detendría hasta volverse estéril y quizá al paso del tiempo lo que fue verdad se vuelva mentira sin que podamos percibirlo.
Ante nuestro llamado se abren las puertas del universo, el cosmos representado en un templo material al que entramos para trabajar permanentemente en su perfección, tal como debemos hacerlo con nuestro universo interior. ¿Es el mundo material producto de lo que pensamos, queremos y deseamos?
Pedir buscar y llamar. ¿Si para todo esto debemos acudir a nosotros mismos, quién dará, dónde se encontrará, qué puertas se abrirán  y quién franqueará nuestro paso?
Las preguntas se desbordan hacia dentro nuestro y ahí deben encontrar sus respuestas. Nuestros esfuerzos deben ser dobles pues no sólo debemos formular preguntas y hacer pedidos si no que debemos generar respuestas y ejecutar acciones. Nosotros debemos finalmente abrir las puertas de nuestro templo interior para hallar luz y verdad.
Quizá, después de todo, no sea tan fácil.

Fraternalmente
Q\ H\ ANG.

sábado, 1 de octubre de 2011

Masonería Unida de Chiapas conmemora a Joaquín Miguel Gutiérrez

Tradición iniciada por la Logia Dr. Domingo Chanona hace 54 años

En conmemoración del natalicio de Joaquín Miguel Gutiérrez, las entidades masónicas de Chiapas celebran el Día de la Fraternidad, una tradición iniciada hace 54 años por la Logia Dr. Domingo Chanona, donde en esta ocasión se reunieron las Logias Unidas de Chiapas, así como sus cuerpos auspiciados femeniles y juveniles.
            Durante el discurso central en honor a Joaquín Miguel Gutiérrez, Noé Maza Albores, en representación de todos los ahí reunidos consideró que “invocar este Día de la Fraternidad a Joaquín Miguel Gutiérrez es reconocer su espíritu liberal, no sólo en cuanto a su modo de pensar, sino que diseñó el camino a seguir para dejar esa constancia imperecedera
“Así lo demostró siendo director del primer periódico en Chiapas, intitulado Campana Chiapaneca, en el que plasmó la libertad de conciencia, que es la madre de todas las libertades, y consecuentemente difundió la libertad de imprenta y ningún poder sobre la tierra pudo influir su pensamiento.
            Su destacada participación en la defensa del federalismo siempre fue el medio para unir lo desunido, rindiendo pleno tributo a la constitución de 1824, que correspondía a las exigencias de su época, y que fue la semilla que hoy germina y que fortalece la democracia y la paz social, con sanción de la igualdad”.
            Al proclamar la “necesidad de consolidar la plena vigencia de un estado de leyes”,  Noé Maza apuntó:
“Los masones somos testigos de la sombra de la descomposición social que pretende compenetrar por todos los rubros, soportando las vicisitudes que nos afectan, pero los principios básicos nos dan la luz para entender que la unidad que profesamos es inquebrantable, realzando no equivocarse en la utilización de las medidas fuertes, porque la firmeza es únicamente virtud cuando se acompaña a la prudencia más perfecta”.
Previamente Mercedes Alejandra Velázquez Toledo y Rafael Flores García, integrantes de las logias juveniles, aludieron a los valores con que se identifica a la masonería, de la que fue integrante Joaquín Miguel Gutiérrez: Libertad, igualdad y fraternidad.
“La masonería parece ser una de esas pocas cosas reales y bondadosas que encontramos en nuestros días, y como tal los principios que la guían, mostrando que pueden ser una esperanza para encaminar las cosas al bien, a lo justo y a lo verdadero”.
Magdalena Jiménez Jiménez, en nombre del Centro Estatal Paramasónico, hizo un recuento de la vida y acciones de Joaquín Miguel Gutiérrez, destacando su carrera militar en defensa del federalismo.